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Mostrar los colmillos

Yo tenía garras y colmillos prestos a ser mostrados cuando orgánicamente sentía que se había cruzado un límite.

No tenían la intención de herir pero solo mostrarlos bastaba para organizar la interacción.

Con el tiempo, empecé a pensar y escuchar impactos porque tal vez eso hacía que las personas me respetaran pero que también se pensaran más como acercarse.


Las garras y colmillos fueron usados para practicar yoga, meditar y respirar.

Poco a poco encontraron nuevas formas.


Pero de repente, un día, desperté con miedo a hablar, con miedo a afectar, con miedo a la fragilidad del otro, a la represalia de los demás.

Callándome.


La fuerza y confianza fue escondiéndose para dar paso al miedo y la duda.

Pendule y ahora es una práctica, un esfuerzo encontrar el medio, porque el otro es un extremo que no conozco, porque yo soy otro extremo que voy descubriendo.

Sigo más en el lado del silencio, escuchándome.

Especialmente después de situaciones difíciles y confusas, sanando.


Nos impactamos y creo que eso es un principio que necesitamos recordar y aceptar. Yo te afecto, tú me afectas.


El mundo parece danzar en los extremos y pide centro, fuerza para saber dónde es el medio de cada situación y conversación. Y tal vez, vivir desde lo orgánico cuando no se puede estar en el medio y se necesita habitar un extremo. Con la consciencia que hay otro extremo que tal vez desconocemos.


Y que tal vez hablar y expresar aunque incómodo, es el camino para volver a ese balance dinámico donde nos agotamos menos. Como en yoga: el justo medio entre relajación y tensión.


Claudia Sanchez

+573196500685

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