El arte de acompañarnos
- Claudia Sánchez
- 11 sept 2025
- 2 Min. de lectura
Marshall Rosenberg, el creador de la Comunicación Noviolenta, estudió con Carl Rogers quien era un psicólogo estadounidense e iniciador del enfoque humanista. Carl Rogers sostiene que la empatía no es un estado o metodología, que es un proceso, que es lo que nos abre a la transformación y aprendizaje. Qué escuchar es poderoso y que podemos tener una "forma de ser" empática.
Nuestras formas de relacionarnos y comunicarnos se van rápidamente al consejo o negar la experiencia sentida de la persona que habla. Hay un peligro en esto y es que las personas dejan de compartir como se sienten por miedo a encontrar estas respuestas. Aunque parece obvio y fácil, el acto de hacer silencio y dar espacio a una persona para que se exprese, es un regalo de presencia y compañía extremadamente valioso.
Ayer fue el día mundial para la prevención del suicidio y creo que este tema sobre el arte de acompañar es muy importante. Pero, ¿qué es acompañar?
Escuchar activamente sin juzgar: esto requiere poder mantenernos enfocados y atentos, poder pausar nuestras propias ideas e interpretaciones y dar espacio al otro para que se exprese. A veces solo necesitamos compartir lo que nos pasa, no estamos buscando opiniones o ideas aún.
Empatía genuina: sentir al otro, sentirnos mientras escuchamos, imaginarnos como es estar desde donde esa persona vive y ve la vida, pausar querer corregir su experiencia, educarlo, darle una solución. Estar presentes, atentos y sentir. Esto también implica no perdernos en el otro, seguir conectados a nosotros mismos mientras acompañamos.
Aceptar incondicionalmente: esto implica no querer dirigir la experiencia del otro, tener paciencia y confianza que si hay espacio para la transformación, se dará desde la presencia y escucha, no desde algo impuesto o forzado. Acelerar el cambio en otro puede hacernos perder la oportunidad de un cambio desde adentro y duradero. A veces no estamos listos para ver cosas que otros ya ven.
Congruencia: ser nosotros mismos, estar presentes de manera genuina, si no podemos acompañar, tal vez, seamos nosotros los que necesitemos ese acompañamiento.
Mutualidad: no podemos estar eternamente acompañando. Entre adultos necesitamos un balance, un dar y recibir. El punto es cuando alguno empieza a sentir resentimiento, ahí hay una señal de que necesitamos recibir acompañamiento desde afuera si estamos en un rol cuidador o del vínculo sí estamos en un rol entre pares.
Acompañarnos, para cuidarnos y prevenir que nos quedemos solos en la desesperanza.
Claudia Sanchez






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