Introducción a la Comunicación No Violenta

Tal vez, estamos acostumbrad@s a comunicarnos buscando tener la razón y encontrar "La Verdad" de las cosas. Tal vez, creemos que los juicios, el pensamiento binario: mal-bien, correcto-incorrecto es la manera de encontrar orden y seguridad en nuestras vidas. Tal vez, estamos acostumbrad@s a conversaciones donde cada una de las partes quiere tener la razón sin poder llegar a lugares donde se puedan incluir las diferentes miradas y perspectivas.


La Comunicación No Violenta (CNV) es una invitación a elegir comunicarnos desde un lenguaje que incluye, que tiene en cuenta las necesidades y valores propios y las de los demás. Es una manera de ver la vida que invita a escuchar, empatizar y expresar nuestra verdad de manera equilibrada y asertiva. Es una herramienta para construir vínculos y grupos humanos que eligen la paz y el respeto, que pueden escuchar y comprender y desde ahí construir soluciones que incluyan a l@s interesad@s.


El mundo complejo, diverso y cambiante en el que vivimos necesita herramientas y paradigmas que nos permitan convivir y comunicarnos de maneras que construyan paz en nuestras interacciones diarias. La paz, la inclusión y la convivencia requieren fortalecer nuestras habilidades socio-emocionales y comunicativas y la CNV aporta al desarrollo de dichas habilidades.


La CNV fue creada por el psicólogo y mediador estadounidense Marshall Rosenberg, quien trabajó para llevar esta herramienta a parejas, familias, colegios y organizaciones. La CNV es un lenguaje de vida porque busca honrar la vida que cada uno tiene; con sus complejidades, maneras de pensar, sentir y comunicarse.


La CNV propone 6 elementos esenciales que necesitamos tener en cuenta cuando nos comunicamos:


Observaciones: ¿pienso que tengo La Verdad de las situaciones o puedo mantener la curiosidad y reconocer que la mía es una perspectiva de la realidad, mi verdad? ¿Puedo diferenciar hechos de mis opiniones y evaluaciones?


Sentimientos: ¿puedo registrar lo que siento y expresarlo? ¿Tengo vocabulario que pueda describirlo?


Necesidades: ¿sé qué es importante para mí? ¿Puedo identificar lo que busco cuidar en mis relaciones y expresarlo de una manera que los demás comprendan? ¿Tengo vocabulario para describir lo que necesito y valoro?


Pedidos: ¿Puedo expresar cómo los demás pueden contribuir a mis necesidades? ¿Percibo que pedir es un signo de debilidad? ¿Percibo debilidad en los demás cuando me piden algo? ¿Expreso anhelos o pedidos claros? ¿Expreso lo que quiero o lo que no quiero? ¿Hago pedidos o exigencias?


Escucha empática: ¿Puedo conectar con la experiencia interna de los demás sin proyectar mi vida en sus experiencias?¿Puedo escuchar sin dar consejos o hacer diagnósticos de la situación cuando no se me ha pedido hacerlo?